La última y más radical transformación de la Alhambra, se produce tras la conquista definitiva en 1492 por parte de los reyes Católicos.
Nuevos conceptos imponen importantes modificaciones
en edificios y elementos urbanos.
El principal cambio es el Palacio de Carlos V que, aunque nunca se terminó de construir, añade un nuevo volumen a los edificios ya existentes de la Alhambra, pero insertándose como un espacio más.
En el siglo XVII se realiza el jardín de los Adarves
entre los muros merididonales.
Los Patios de Lindaraja y la Reja, La Iglesia de Santa María,
el Convento de San Francisco, el Pilar de Carlos V,
son algunos de los aportes que recibe la Alhambra,
y que contribuyen a crear su rica estratificación cultural.